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Los 8 alimentos que nutren el cerebro del niño.


¿Quién no quisiera tener un hijo con las mejores calificaciones? Pues es la alegría de todo padre en los tiempos de estudio. Cabe recordar que ningún alimento es milagroso. Y tampoco funciona por sí solo. Pero sí está comprobado que algunos pueden ayudar a nutrir (y a estimular) las áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje, la memoria y la concentración. ¿Cuáles no deben faltar en tu mesa? Se sabe muy bien que la comida influye muy fuertemente en la capacidad cognitiva incluso antes de nacer. La forma en que la madre se alimenta durante el embarazo repercute en la salud del bebé durante toda su vida. Por eso te presentamos 8 alimentos que no deben faltar en la mesa del hogar:


1.      El pescado: por su alto contenido en omega 3.
Más del 60% del peso seco del sistema nervioso y, concretamente el cerebro, está constituido por lípidos, nos explica el Director. Cangas, quien añade que “los ácidos grasos omega 3 tienen funciones importantes para el cerebro, ya que forman sus membranas celulares; uno de estos omega 3 conocido por la sigla DHA (docosahexaenoico), se relaciona incluso con una mayor capacidad de aprendizaje”. Lo cierto es que “una dieta con suficiente omega 3 (presente en el pescado) y omega-6 (en los aceites vegetales como el de girasol) se hace vital para el desarrollo del cerebro y, por lo tanto, para la futura capacidad de aprender. Según los especialistas sin grasas, el cerebro no puede producir ni transmitir sus impulsos eléctricos, ¿entonces para qué sirven los omega 3?  Son importantes porque facilitan las conexiones nerviosas, favoreciendo el aprendizaje y la memoria. Éstas grasas lo encontramos en los productos marinos.

2.      El chocolate: por los aminoácidos que posee especialmente el triptófano.
Como bien se sabe que las proteínas están formadas por muchos aminoácidos esenciales. Uno de los más importantes para el cerebro es el triptófano, esencial para fabricar serotonina. El triptófano a través de la serotonina interviene en el estado del ánimo, promueve la sensación de bienestar y ayuda a mantener la concentración y la calma. Este aminoácido esencial se encuentra en: la leche, huevos, carnes y pescados, las pipas de girasol y el chocolate negro (este último en dosis bajas).

3.      Pasta de harinas: principales fuentes de energías para el cerebro.
Recordemos que el cerebro funciona principalmente con glucosa proveniente de los carbohidratos, pues estos son las mejores fuentes de energía para todo el organismo. Los hidratos de carbono se convierten en glucosa, por lo tanto, son energía para el cerebro. Los que nos van a interesar son los de absorción lenta, que permiten que siempre haya glucosa disponible para el cerebro, sin que se acabe de repente como ocurre con los azúcares, que proporcionan energía inmediata, pero cuyo efecto se acaba rápidamente. Los carbohidratos o azúcares mantienen en forma y proporcionan energía al cerebro. Se recomienda preferirlos por la mañana, en el desayuno, para que el cerebro pueda recuperarse del largo ayuno nocturno. Se encuentra generalmente en todos los alimentos originados de harinas y almidones.


4.      Los huevos: contienen suficiente colina para fortalecer las neuronas.
Las vitaminas del grupo B intervienen en la formación de los neurotransmisores, sustancias que pasan información de una neurona a otra, a través de las conexiones nerviosas. Una de ellas, la colina, además participa en la generación de mielina que recubre las neuronas y recupera funciones cerebrales. Asá, las vitaminas en especial del complejo B, fortalecen la memoria y la concentración, y estimulan una buena irrigación de memoria. Su fuente principal son los huevos, algunas frutas y verduras.

5.      Legumbres: que contienen las proteínas y el hierro mucho mejores que los de la carne.
Las proteínas se encargan de la formación de las neuronas y neurotransmisores, mientras que el hierro es el responsable de transportar el oxígeno hacia las células nerviosas. Así, las proteínas ayudan a mejorar el rendimiento intelectual, la concentración y la agilidad mental, ya que las primeras, promueven las conexiones y el hierro, oxigena el cerebro. Fuente principal son las carnes, pero la de mejor calidad se encuentran en las leguminosas.


6.      Los frutos secos: contienen suficientes grasas como para un refuerzo mental más que suficiente.
Los ácidos grasos mono o poliinsaturados, o sea, las grasas buenas provenientes de los vegetales que reducen el colesterol, ayudan en las funciones neuronales a toda costa. Estas se encuentran en los frutos secos, aguacate, soya, etc. Ingeridos en dosis recomendadas proporcionan la energía cerebral necesaria y aumentan la concentración y la memoria.

7.      Derivados lácteos: fuentes de calcio por excelencia.
El calcio contribuye a regular la función nerviosa y la presión arterial, que suele elevarse cuando hay estrés. La Asociación Española de Pediatría recomienda medio litro de leche hasta los 3 años; a partir de esa edad, dos vasos de leche o un vaso de leche y dos yogures o un vaso de leche, un yogur y un poco de queso para obtener el calcio necesario. El calcio actúa en la trasmisión de impulsos nerviosos; su déficit puede producir fatiga mental y nerviosismo.

8.      Plátanos, aguacates y tomates: reservorios importantes de vitaminas y minerales:
Las vitaminas y los minerales son nutrientes que protegen y ayudan en el desarrollo neuronal, controlan el riego sanguíneo del cerebro, favorecen el impulso nervioso y ayudan a la formación de nuevas neuronas. Estos micro y macronutrientes presentes en los vegetales mejoran la concentración y la agilidad mental.

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