Libros Más

abanico

Enranciamiento de los Ácidos Grasos

Estructura molecular de un lípido
El enranciamiento puede definirse como la estimación organoléptica subjetiva de un olor desagradable que afecta a la calidad de los productos. Este deterioro se debe a la reacción del oxígeno atmosférico con determinados compuestos de los alimentos, formándose no solamente compuestos no deseables sino también altamente tóxicos.

Los alimentos están constituidos fundamentalmente por hidratos de carbono, proteínas y grasas. Dentro de las grasas están incluidos mono, di y triglicéridos, ácidos grasos libres e hidrocarburos y ciertas vitaminas. Las grasas y los aceites son más susceptibles de enranciamiento debido a la estructura química que presentan. En general, la vida media de los alimentos es limitada, siendo los síntomas mal olor y sabor.

¿por qué enrancian los lípidos?

La auto oxidación o enranciamiento de los ácidos grasos insaturados se debe a la reacción de los dobles enlaces con moléculas de oxígeno. El doble enlace se rompe y la molécula se escinde formando aldehídos.



Tipos de enranciamiento

El termino rancidez se usa para describir los diferentes mecanismos a través de los cuales se alteran los lípidos y se ha dividido en dos grupos: lipólisis o rancidez hidrolítica y autoxidacion o rancidez oxidativa.

Lipólisis o rancidez hidrolítica
Mediante esta reacción, catalizadas por las enzimas lipolíticas llamadas lipasas y en ciertas condiciones, por efecto de las altas temperaturas se liberan ácidos grasos de los triacilgliceridos y de los fosfolípidos. En semillas crudas de las oleaginosas se presenta una fuerte actividad lipídica, cuya función biológica es aprovechar los lípidos que sirven para suministrar nutrientes y así fortalecer la germinación.

La acción de estas enzimas es hidrolizar el enlace éster de los acilglicéridos y producir ácidos grasos libres incrementando el índice de acidez. A diferencia de otras reacciones enzimáticas, la lipólisis se puede efectuar en condiciones de actividad acuosa muy baja, como la que prevalece en la harina de trigo; esto se debe a que, si los triacilgliceroles están en estado líquido, tienen una gran movilidad y pueden, consecuentemente, favorecer el contacto con las lipasas y provocar la reacción.

 En la carne y el pescado congelados ocurren diversos cambios que provocan la generación de olores indeseables y que provienen no solo de la oxidación sino también del lipólisis.

La hidrólisis de los acilglicéridos no solo se efectúa por acción enzimática; también la provocan las altas temperaturas en presencia de agua, como ocurre durante el freído de los alimentos.

 Por otra parte, muchos hongos y levaduras que se encuentran comúnmente como contaminaciones, dado su sistema enzimático llegan a ocasionar severos problemas de lipólisis.

En la leche, los ácidos grasos generados por las correspondientes lipasas son de cadena corta como al ácido butírico, caproico, caprílico y laúrico, los cuales son más volátiles con olores peculiares y responsables del deterioro sensorial de estos productos; en este caso se perciben olfativamente.

 Aunque en este caso la lipólisis es indeseable, en algunos quesos es totalmente deseable y hasta se añaden lipasas microbianas o algunos microorganismos con fuerte actividad lipolítica.

Las lipasas de la leche están asociadas de manera natural con las micelas de caseína y cuando se efectúa la homogenización se pone en contacto la enzima con los glóbulos de grasa de manera que, si no se pasteuriza o esteriliza inmediatamente, se favorece la lipólisis.



Auto-oxidación o rancidez oxidativa
Esta transformación es una de las más comunes de los alimentos que contienen grasas y otras sustancias insaturadas; consiste principalmente en la oxidación de los ácidos grasos con dobles ligaduras, pero se llega a efectuar con otras sustancias de interés biológico, como la vitamina A.

Recibe el nombre de auto-oxidación pues es un mecanismo que genera compuestos que a su vez mantienen y aceleran la reacción; entre los productos sintetizados se encuentran algunos de peso molecular bajo que les confieren el color característico a las grasas oxidadas, y otros cuya toxicidad todavía está en estudio. la auto-oxidación se favorece a medida que se incrementa la concentración de ácidos grasos insaturados (o el índice de yodo).

Lo mismo que sucede en otras transformaciones químicas, las altas temperaturas aceleran la auto-oxidación especialmente por encima de 60ºC, de tal manera que la velocidad se duplica por cada 15ºC de aumento; cabe aclarar que la refrigeración y aún la congelación no necesariamente la inhibe ya que la presencia de catalizadores y la disponibilidad de los reactivos puede provocar que se lleve a cabo en estas condiciones.

El cobre y el hierro inician esta transformación en concentraciones menores a 1ppm, por lo que es muy importante evitar todo contacto con recipientes o equipo elaborado con estos metales. El primero tiene más especificidad para catalizar la oxidación de las grasas lácteas, y el segundo para los aceites vegetales. Los ácidos grasos libres solubilizan estos iones y facilitan su acción catalizadora pues provocan un mayor contacto con el lípido. Dichos ácidos grasos provenientes del hidrólisis de los triacilgliceridos son más susceptibles a la oxidación que cuando se encuentran en forma de esteres.
Los peróxidos provenientes de grasas oxidadas también producen esta reacción, por lo que no es conveniente mezclar estas grasas con otras frescas.

Causas que originan la rancidez en grasas y aceites

 Las grasas que contienen algunos productos de panificación y pastelería contienen mezclas de ácidos grasos que difieren significativamente en su sensibilidad a la oxidación. Además, contienen compuestos no lipídicos que interaccionan con complicadas acciones enzimáticas y con las grasas, lo que influye en la velocidad de oxidación. Veamos cuáles son los principales factores que influyen en la oxidación de las grasas 

Composición en ácidos grasos. La auto-oxidación de los ácidos grasos saturados es muy lenta y no se oxidan prácticamente en condiciones normales. En cambio, a altas temperaturas, los ácidos grasos saturados pueden experimentar una oxidación significativa. Por el contrario, los ácidos grasos insaturados se oxidan tanto más fácilmente cuando más dobles enlaces lleven.

La presencia de ácidos grasos. En algunos aceites comerciales las presencias de ácidos grasos libres pueden aumentar la incorporación de trazas de metales que pueden actuar como catalizadores a partir de los tanques de almacenamiento o de las tuberías y, en consecuencia, incrementar la velocidad de oxidación de los lípidos.

 Superficie libre. En el almacenamiento de las grasas la velocidad de oxidación aumenta proporcionalmente con el área de líquido expuesto al aire. En las grasas especiales para croissant, una vez destapado el papel que lo cubre, acelera la oxidación por contacto directo con el aire.

 Humedad. En los alimentos desecados cuyo contenido en agua es muy bajo (actividad del agua menor (0.1), la oxidación se produce muy rápidamente. El incremento del contenido de humedad a un valor Aw 0,3 retarda la oxidación. Pero, sin embargo, cuando la actividad del agua es muy alta (Aw = 0,55 – 0,85) la velocidad de oxidación aumenta.

 Luz y temperatura. La energía radiante, la luz –especialmente la radiación ultravioleta– y el calor, aceleran la oxidación. Por el contrario, a temperaturas de congelación se paraliza.


Comparte este libro :
 
Soporte : Politicas de uso | Políticas de Cookies
Copyright © Desde el 2019. Portal Alimentario - Todos los derechos reservados
Otros sitios Portal Alimentario Además de PsicoFrases
Recorre Nuestro Sitios