
El matrimonio es un pacto fuertemente unido por lazos de amor y confianza instituido por Dios. Pues esto se lleva acabo entre un varón con una mujer previamente enamorados de todo lo que ellos son, aquí las cosas del uno son las maravillas del otro como las debilidades del otro son las fortalezas de su acompañante o fiel compañero. Ya no son dos sino una sola persona como Dios lo mandó desde el inicio.
Dios desde el inicio ordenó que todos los matrimonios tengan un solo propósito, primeramente, de multiplicar y poblar la tierra seguido de una ayuda mutua entre los dos participantes. Recordemos también que Dios creó a la mujer no para ser cabeza del hogar ni sea más que el varón, tampoco fue creada para ser esclava ni maltratada, sino para ser una ayuda idónea para su marido. Debido a esto Dios en su grande misericordia utilizó la costilla del varón para sacar de ella a la mujer más no de la cabeza para que no sea superior ni de los pies para no ser pisoteada, sino de en medio como en este caso de la costilla para ser querida, amada, respetada, y comportarse como una ayuda especial para el varón.
Dichoso el varón que tenga una esposa maravillosa en quien se pueda confiar, al igual las mujeres deben ser maravilladas por tener un esposo muy especial; ojo, todo esto siempre y cuando el amor es quien está gobernado cada vida para vivir en continua comunión entre los dos y con Dios mismo.
Para el amor no hay cosas imposibles, pues es el enemigo verdadero de los problemas, es el medicamento perfecto para solucionar problemas matrimoniales. Éste se convierte en un fuerte y robusto soldado contra las dificultades de la familia y porque no de los problemas de los hijos y de cualquier otra persona. Veamos algunos aspectos que presentan los matrimonios que tienen amor verdadero.
Saben entender y escuchar. Otro de los puntos claves de un matrimonio feliz es que tienen la capacidad de escuchar y ser escuchados, cabe recalcar que dentro del matrimonio todas las cosas no serán tan felices ni fáciles como uno siempre piensa, siempre tiene que existir algunas diferencias que son normales en cualquier de las relaciones amorosas. Recordemos que una relación de amor como el matrimonio si el amor es quien realmente reina los problemas no serán obstáculos para seguir juntos y compartir momentos, esto se irá siendo más fuerte siempre y cuando los dos se encuentren dispuestos a entender las preocupaciones de uno y el otro tenga la capacidad de escuchar a su cónyuge.
No tienen miedo a ser ridiculizados. Existen mucho matrimonio en que las cosas fluyen por debajo de la mesa, con esto quiero decir que en algunas ocasiones ya sea el esposo o la esposa siempre hace las cosas callado de su acompañante, ya sea por miedo, evitar un rechazo, ridiculizados o simplemente un pleito familiar, debido a esto toman acciones solos o cada uno por su lado. El problema surge cuando los resultados no son los adecuados y empiezan a surgir la desconfianza o simplemente resulta lastimando al otro. Esto se puede evitar siempre y cuando entiendan que las cosas del matrimonio ya no son solo de uno sino de dos personas; es decir, la comunicación debe ser el ente primordial para tomar acciones.
Apartan tiempo para discutir y pasar un buen tiempo juntos. El matrimonio que presenta síntomas de felicidad siempre son organizados y tienen el tiempo establecido para pasarlo juntos, aquí prevalece el orden dentro de la familia, no simplemente para pasar juntos sino también se debe apartar tiempo para los hijos, es decir todo tiene que tener su momento y debe ocurrir en su debido orden. Hay tiempo para todo si realmente existe un orden y disposición para cumplir tales horarios. Aquí los matrimonios deben ser suspicaces con el tiempo y sacar tiempo para todo y todos.
No se avergüenzan de revelar sus fortalezas y debilidades. Los matrimonios felices no tienen nada que ocultarse, siempre son los que más se conocen porque mucho más tiempo pasan juntos. Los cónyuges no tienen temor en contar sus debilidades como también sus fortalezas, pues ellos se sienten seguros de alcanzar el apoyo y comprensión del otro, recordemos que cada persona los tiene, aunque sean mínimas sus debilidades, pero los tiene.
Expresan su amor de diversas maneras. El amor puede ser expresado de muchas formas y esto es lo que hacen los matrimonios felices, siempre les ocurre algo para demostrar que se aman, siempre son creativos y evitan solo presentar un mismo afecto o tal vez una solo forma de demostrar s amor. Quizás lo más común que se puede hacer es regalar un ramo de flores, frases bonitas, chocolates o un paseo juntos…qué sé yo… éstos no necesitan esperar fechas especiales para demostrar su amor como los cumpleaños, aniversario, entre otros; pues ellos saben disfrutar e impresionar cada día, aunque sea con cosas pequeñas, pero siempre lo hacen. ¡Eso si es maravilloso!
Respetan sus opiniones. Dentro de un matrimonio siempre se debe respetar las opiniones, aunque éstas sean las más ridículas que se haya escuchado, todo esto debe ser respetado y evitar las palabras soeceso maltratos por no saber expresarse, pero para los matrimonios que realmente se aman no es esto un problema siempre lo solucionan con el diálogo y saben respetarse el uno al otro como si formaran un solo ser así de simple.
Su relación con Dios. La relación con Dios es lo más primordial no solo para el matrimonio sino para cualquier persona. Estar conectados con Dios es estar conectados directamente con el amor, porque Dios es amor. Y los matrimonios felices siempre lo han sabido que esto funciona a la perfección y nunca han descuidado la fuerza del amor a través de lo espiritual. Recuerda que mientras más tiempo pasan juntos y conectados a Dios el amor será mucho más grande cada día de relación.
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