
Hoy en día hablamos de sexo más abiertamente con nuestra pareja y nuestras amistades, por lo que es normal escuchar que un hombre le cuenta a su colega lo bien que lo hace y lo “experto” que es en el tema. Mientras tanto, es posible que la mujer haya quedado insatisfecha, y la verdad pocas veces su hombre se enterará, ya que solemos ser muy discretas y un tanto “amables” para no hacerlos sentir mal es lo mejor que hacen las mujeres:
1. La mayoría de los hombres no acarician a su pareja satisfactoriamente.
Si bien se sabe que el aparato reproductor femenino no es igual que el masculino. Pues el clítoris es mucho más complicado que el pene, pero no cabe duda de que es una de las mayores debilidades de las mujeres a la hora de la intimidad. Por esta razón el hombre debe, ser un poco más delicados al tocar y estimular el clítoris a su pareja, pues es una parte muy sensible que se debe saber estimular para encontrar el verdadero placer. La mayoría de los hombres suelen ser bastante bruscos y atacados al querer tocar, sin saber que con esto sólo bloquearan el placer femenino. En muchas investigaciones se ha dicho y en cierto modo es realidad. Una mujer no llega al clímax al igual que el hombre pues es un poco tardado.
2. Aprendan a jugar con los pechos de una mujer.
Otra de las partes más sensibles de una mujer son los senos. Se menciona que, con una estimulación adecuada de estas partes de la mujer, esta puede llegar al orgasmo sin estimular el clítoris. A la mayoría les encanta jugar con los pechos y es una de las partes que más excitan a las mujeres. Sin embargo, hay quienes los tocan con extrema brusquedad, como si se trataran de pelotas de tenis, esto solo hará que bloquee lo que ellas quieres sentir. Es cierto que la pasión vuelve locos, tanto a hombres como a mujeres, pero este punto debe ser tratado con la completa delicadez hasta llegar el momento de hacerlo. Generalmente las mujeres se excitan empezando por un movimiento circular sobre ellos para finalmente terminar en la areola y pezón.
3. La cantidad no es lo más importante en la intimidad.
Si alguna vez has pensado que la cantidad y tamaño termina por tomar forma en una sensual intimidad, pues tienes que empezar a realizar varios cambios de idea. Porque eso es lo de menos. Pues es un grande error de los hombres al pensar de este modo, pues en la mayoría piensan que destaca la cantidad en lugar de calidad, por lo que suelen relacionar la capacidad de tener más de un orgasmo con la juventud y la virilidad al mismo tiempo. No cabe duda de que los hombres son competitivos en todo sentido, especialmente si se habla de relaciones íntimas, por tal razón es común ver que entre ellos se jacten sus propios récords. Para ellos el número es muy importante porque puede medirse y compararse, haciéndolos sentir superior. Sin embargo, lo que desconocen, es que para las mujeres es mucho más importante la calidad del encuentro, la escena vivida y el sentir placentero.
4. No dedican tiempo a los juegos preliminares.
El organismo del hombre se encuentra preparado para la excitación inmediata, mientras que de una mujer es todo lo contrario, mejor dicho, es un poco tardía. Recuerda que un buen juego preliminar una satisfacción perfecta. Pues no todo el placer se debe a la penetración, así que no esperen que ellas se sienten agradecidas si sólo se la pasan con esa mentalidad. Las mujeres tienen el cuerpo lleno de puntos débiles para explorar y estimular a cada uno de ellos, y si no se satisface cada lugar pues su pareja no quedará satisfecha.
5. El maltrato físico durante el acto íntimo.
El comportamiento de ofensivo durante el acto sexual puede arruinar toda una pasión completa el cual se debe evitar a toda costa. Por diversas razones el hombre ha optado maltratar a la mujer durante el coito sexual. En gran medida esto puede satisfacer a muchas mujeres, pero en la mayoría o en casi la totalidad el abuso excesivo de los azotes suena desastroso para una mujer. Y que decir si un hombre lo realiza.
6. Preguntas obsesas y de poco sentido por falta de confianza.
La mayor parte de los hombres se creen que al momento de realizar el acto sexual serán los que realizan todo a la perfección. La preocupación es tan grande que durante el acto sexual interrumpen las preguntas tales como. ¿Cómo lo hago? ¿te gusta? Lo que puede ser todo, al contrario. Pues se puede reemplazar por un te quiero, te amo y todo el apasionante momento quedará marcado para una próxima vez.
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